CURSO DE NEUROPSICOFARMACOLOGÍA

2018-2019 / INICIA 9 DE JUNIO

Organizado por:

COLEGIO LATINOAMERICANO DE NEURIPSICOFAMACOLOGÍA

FUNDACÓN HENRI LABORIT

Directores
Prof. Dr. Carlos A. Soria / Dra. Carolina Remedi.

Docentes
Propios e invitados nacionales y extranjeros.

Inicio
9 Junio de 2018.

Duración 
15 meses.

Lugar de cursado

Luis de Tejeda 4217 / 2° Piso / B° URCA / Córdoba, Argentina.

Modalidad 
15 módulos presenciales.

10 módulos en plataformas e-learning.

Actividades complementarias 

.Ateneos optativos.

.Contenidos específicos desde medios on-line.

.Encuentros con expertos.

Cursado
Segundo sábado de cada mes de 9 a 18 hs.

Lugar

Fundación Henri Laborit. 

Dirigido a:
. Psiquiatras, neurólogos y a profesionales que utilicen psicofármacos en sus estrategias terapéuticas.

Dado que no existen requisitos previos, la oferta educativa se extiende al personal sanitario de cualquier especialidad interesado en la psicofarmacología, lo que incluye a psicólogos, enfermeros,  acompañantes terapéuticos,  farmacéuticos y estudiantes avanzados de carreras vinculadas a las Neurociencias.

Aranceles
. Profesionales: $1.500  por módulo.

. Estudiantes: $500 por módulo.

Informes e inscripción

Fundación Henri Laborit

José P. Otero 1375, URCA.

(5009) Córdoba

TEL: 0351-460516//4823112

Estructura de los contenidos

Cada módulo integrará:

1. Clínica psiquiátrica.

2. Fundamentos psicofarmacológicos.

3. Integración de los psicofármacos en la estrategia terapéutica.

4. Psicoeducación.

Objetivo general

Este Curso se sustenta  en la necesidad de propiciar la Educación Médica Continuada acorde a lo expresado en los estatutos del Colegio Latinoamericano de Neuropsicofarmacología y la Fundación Henri Laborit.

Objetivos específicos

1. Los cambios en el acceso al conocimiento.

Desde sus inicios las Universidades centraron su actividad en la preservación, incremento y transmisión de la cultura. Han sido la sede y el foco de irradiación del conocimiento y  también los garantes de la idoneidad profesional refrendada en su exclusiva capacidad de conceder  títulos habilitantes.

Tales objetivos no han variado ni menguado en su valor pero, con la irrupción de internet y de un mundo globalizado la Biblioteca como núcleo del saber atesorado ha encontrado un par en la “nube” y en plataformas e-learning alternativas.

El aprendizaje del conocimiento especializado enfrenta al estudiante a la necesidad de adquirir los medios  de selección de los contenidos adecuados. Separar los frutos nobles de aquellos emponzoñados por  intereses comerciales o la torpe ideología es recurso  imprescindible que sólo puede adquirirse en un marco tutelado.

2. Nuevas necesidades de los estudiantes y nuevas demandas del mercado laboral.

El estudiante promedio parece percibir el  mundo a través de la tecnología y su formación abandonó hace tiempo el modelo vertical maestro-alumno por un modelo ascendente que parte de su necesidad centrada en la inmediatez. De allí el desafío de sostener su interés sin perder el kairós* y la phronesis*.

Paralelamente, el ámbito laboral parece exigir y valorar más la posesión de habilidades específicas  que su acreditación.

3. La dimensión bioética de nuestra actividad.

Ejercemos un oficio de ayuda al que fuimos convocados por “vocación”, cuya definición se extiende desde el interés o la propensión hasta el llamamiento y la convocación. Nuestro objeto de estudio es el hombre mentalmente enfermo y nuestra obligación es comprender, acompañar y aliviar ese dolor.  La limitación de nuestros conocimientos nos impone investigar, forzando las fronteras de nuestro saber actual, sin olvidar el “Publish or perish”* que impone la estructura académica actual, debemos tener claro que la investigación es un encargo social antes que un peldaño curricular. Recordar que el bien médico es “El bien realizado por la medicina a través de sus representantes” (Pelegrino, 1991)* y que la buena praxis “Es un problema de desarrollo de virtudes más que de cumplimiento de rituales” (Lolas, 1992)* conceptos ya presentes en la reseña de San Agustín: “De nada sirve cosa buena si no sirve para hacer el bien”.

4. Nuestra pertenencia al mundo científico.

Hombres y animales comparten el mundo, ambos dotados de existencia pero sólo los primeros aspiran a comprenderlo con un instrumento imperfecto pero perfectible, su inteligencia. Tamizando sus hallazgos por la experiencia construyen un mundo artificial, un creciente cuerpo de ideas llamado “ciencia” (Bunge, 1972)*.

La Ciencia puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y…falible. Un sistema de ideas establecidas provisionalmente, que constituyen el conocimiento científico indisolublemente ligadas a una actividad productora de ideas, la investigación científica. (Bunge, 1972)*.

Como señalara Carl Sagan (1978)* “No hay ninguna otra especie en la Tierra que haga ciencia. Evolucionó por selección natural en la corteza cerebral por una sola razón: porque funciona. No es perfecta. Puede abusarse de ella. Es sólo una herramienta, que se autocorrige, que sigue funcionando, que se aplica a todo.

Tiene dos reglas:

Primera: no hay verdades sagradas; todas las suposiciones se han de examinar críticamente; los argumentos de autoridad carecen de valor.

Segunda: hay que descartar o revisar todo lo que no cuadre con los hechos”.

Y como señala Fernando Lolas (2000)* “La ciencia es cronofílica. Necesita tiempo”.

 

Objetivos didácticos

Tras completar el cursado el estudiante deberá acreditar a través de un aprendizaje programado una mayor capacidad para:

. Diagnosticar los cuadros clínicos a tratar.

. Reconocer los endofenotipos psicopatológicos y biológicos  subyacentes en los márgenes del conocimiento actual.

. Delimitar los síndromes o síntomas-meta a tratar farmacológicamente.

. Poder seleccionar los fármacos específicos para tal función.

. Conocer las bases neurobiológicas de su actividad.

. Poder incluir  los psicofármacos en modelos interdisciplinarios que abarquen todos los niveles de integración.

. Implementar la tarea de psicoeducación desde su ámbito de intervención.

 

Metodología:

Programa, contenidos y estructura modular

Serán enviados por e-mail a quienes completen su ficha de inscripción.

Sistemas de evaluación

Se suministrarán con el material del primer módulo.

 

Apostillas sobre Neuropsicofarmacología

Neuropsicofarmacología diferencial

Más allá de los temas centrales y comunes a estos formatos de Curso, se enfatizará sobre tópicos de creciente relevancia e imprescindible atención:

  1. La psiquiatría infanto-juvenil.

  2. La Psicogeriatría.

  3. Los estados diferenciales: embarazo, lactancia y el uso de psicofármacos en estados de comorbilidad médica.
     

Principios básicos de la Neuropsicofarmacología

Sesenta años de investigación y progreso han destilado algunos principios básicos:

  1. Psicofármaco es toda sustancia capaz de modificar la actividad psíquica.

  2. Los psicofármacos no curan las enfermedades mentales pero pueden modificar notablemente su historia natural.

  3. Los psicofármacos no tratan enfermedades sino síntomas-meta o síndromes específicos.

  4. El psicofármaco incide sobre la vertiente cuantitativa de los síntomas, los cambios cualitativos se completan con intervenciones desde otros niveles de integración.

  5. No se puede afrontar un trastorno mental tan sólo con psicofármacos.

  6. Resulta más racional su inclusión en marcos interdisciplinarios en donde el trastorno mental sea abordado desde cada uno de los niveles de integración que sustentan el psiquismo, la conducta, la relación mente-cuerpo y su marco social.

 

De allí nuestro interés en partir de un diagnóstico (clínica psiquiátrica), delimitar los síntomas o síndromes que procuramos tratar, conociendo los fundamentos de los procesos sobre los que vamos a incidir (psicofarmacología) y articulándolos en la estrategia de tratamiento global (artesanía terapéutica).

Otras consideraciones

Dado que en la práctica médica cotidiana el 70% de los psicofármacos son prescriptos por médicos de especialidades ajenas al ámbito específico de la Salud Mental, que requieren comprender más allá de prejuicios y sesgos ideológicos, la utilidad de un psicofármaco en una estrategia terapéutica, es prioritario propiciar modelos de psicoeducación  que trasciendan  los ámbitos  de nuestra especialidad y faciliten la implementación racional de la medicación.

La resistencia al uso de psicofármacos en ámbitos de Salud Mental

La necesidad de vencer resistencias y prejuicios en el resto del equipo de salud es lo que propiciará en el marco del Curso espacios de integración destinados a la psicoeducación del equipo asistencial a los fines de brindar  información actualizada y basada en evidencias  que permita  deponer potenciales negaciones y disipar fantasías no realistas que se proyectan sobre la medicación.

La inclusión del psicofármaco en pacientes severamente afectados

A la hora de instrumentar un tratamiento que incluya psicofármacos destacamos tres niveles en los que el paciente severamente alterado  se  encuentra inserto:

a) Un marco social que alberga prejuicios: estigmas sobre la enfermedad mental y fantasías negativas sobre el tratamiento farmacológico.

b) Un marco Institucional que incluye al Equipo Asistencial.

En él está inserto el médico prescriptor cuyos conocimientos y convicción son sustanciales para posicionar el lugar del psicofármaco en la estrategia terapéutica.

Por ello es menester educar en las posibilidades y  limitaciones de su implementación.

En ese marco el conocimiento veraz puede convertir a potenciales saboteadores en aliados eficaces a la hora de iniciar y sostener un tratamiento.

c) El marco familiar que también puede operar en los mismos sentidos, desde un activo  compromiso y sostén de la adherencia al tratamiento hasta una franca resistencia y objeción.

En el caso de la psiquiatría, los psicofármacos suelen expresar su efectividad en el largo plazo, tras un largo “período de latencia” que la familia debe conocer y aceptar. Y también debemos hacer conocer que, en muchos casos,  la farmacoterapia vale más por lo que evita que por lo directamente produce.

El imaginario popular asimila al medicamento al analgésico “me duele-tomo-me calma”, un objetivo que el psicofármaco no puede brindar y un obstáculo que sólo una adecuada y sostenida información podrá disipar.

El paciente y su cuidador

Cuando se trata de pacientes severamente alterados por el impacto propio de su condición o la escasa conciencia de enfermedad, el paciente no puede por sí mismo  comprender el sentido y la razón de un esfuerzo continuado, en particular mientras persiste el malestar, por ello es central labrar acuerdos con el “case manager”, aquella persona que en su entorno ocupa un rol central, de  allí que el espacio de psicoeducación  ocupará en este Curso un rol central.

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